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Anécdota política

05 Feb

          Tras la Restauración, se estableció en España el turno en el poder de los partidos políticos: el conservador cuyo jefe era Cánovas y el liberal a cuyo frente estaba Sagasta. El alcalde era la rueda catalina del tinglado electoral, para tener atado y bien atado al pueblo. Salvo honrosas excepciones, los políticos motrileños de comienzos del siglo no eran movidos por ideología alguna, sólo por el afán de mando y disponer de la hacienda municipal. Era, por tanto, muy frecuente el cambio de chaquetas en la guardarropía política, sobre todo en vísperas electorales, según donde la brújula indicara el cambio de gobierno.

          Así se explica que “Gorreta”, el municipal que, según costumbre y privilegio, montaba guardia permanente en el portal de la casa del alcalde, dijera a éste, al día siguiente de unas elecciones:

          -¡Lo que son las sorpresas de la vida, “zeñó” Frasquito! ¡Creía que íbamos a ganar los conservadores, y resulta que hemos ganado los liberales…!

Pd: Esta anécdota está sacada del libro Anecdotario Motrileño, de Francisco Pérez García.

 
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Publicado por en 5 febrero 2009 en ESTRATEGIA POLÍTICA

 

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